Buena voluntad hacia todos

Certifico documentos, pero espero que lo que la gente recuerde más sea mi amabilidad.

por Cruzsilla

Después de una firma este fin de semana, me encontré reflexionando sobre lo amables y genuinamente agradecidos que eran mis clientes. Me fui con una sonrisa, una de esas sonrisas que no se fuerzan, del tipo que se instala porque tu corazón se siente lleno. Momentos como estos me recuerdan por qué amo lo que hago. Cada vez que conozco a alguien nuevo en nuestra comunidad, recuerdo que servir es parte de mi propósito.

Ahora bien, sé que algunas personas oyen«servir»y piensan:«¡Pero si cobras por tus servicios!».
Y sí, claro que lo hago. El trabajo de notario es un negocio y conlleva honorarios. Pero cuando hablo de servir, me refiero al corazón que hay detrás. En cada cita, aporto profesionalidad, atención, paciencia y el compromiso de dar lo mejor de mí misma a las personas que reservan conmigo.También me esfuerzo al máximo por aportar amabilidad en cada firma, porque nunca se sabe por lo que está pasando alguien o lo mucho que puede significar un momento de delicadeza.

Mientras reflexionaba, me vinieron a la mente las palabras«buena voluntad para con los hombres»(Lucas 2:14). Quizás sea por la época navideña o quizás solo sea que me siento sentimental, pero esa frase se me quedó grabada. Mi fe es mi pilar en todo lo que hago, y trato, de manera imperfecta pero sincera, de reflejar Su amor en la forma en que me comporto con los demás. Muchas veces no lo consigo, pero no se trata de los fracasos, sino de levantarse y volver a intentarlo. ¡Menos malqueno se lleva la cuenta!

Un poco de amabilidad llega muy lejos.

Últimamente, me he dado cuenta de lo fácil que se ha vuelto para la gente olvidar la simple amabilidad. Todos lo hemos visto: esos vídeos virales de comportamientos groseros o arrogantes, gente que actúa como si estuviera por encima de los demás. Es agotador. ¿Y sinceramente? No tiene por qué ser así.

Porque al fin y al cabo,todos sangramos rojo.
Todos somos seres humanos que navegamos por este mundo complicado, compartiendo el mismo aire, las mismas carreteras y las mismas colas en el supermercado. Y la amabilidad, la amabilidad pura y simple, no cuesta nada.

Estas son solo algunas formas en las que se manifiesta la amabilidad:

  • Una sonrisa

  • Dejar que alguien se una

  • Sostener una puerta

  • Dar las gracias en el drive-through

  • Ser paciente con el cajero

  • Reconocer a la persona que tienes delante

Estos pequeños gestos pueden parecer insignificantes, pero pueden ser justo lo que alguien necesita para sentirse visto y valorado en un día difícil.

Mi esperanza para ti

Al leer esto, mi intención no es dar una lección, sino simplemente ofrecer un pequeño recordatorio:
Muestra buena voluntad hacia la humanidad.

No solo durante las vacaciones, sino siempre.

No tienes que reorganizar tu vida ni hacer un esfuerzo especial. Solo sé una persona amable en los momentos cotidianos que ya forman parte de tu día a día.

Un poco de amabilidad puede llegar muy lejos, y nunca se sabe a quién le puedes alegrar el día.

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